Salmos 73

    Reina-Valera 1909 · Se conserva la ortografía histórica.

    Capítulos de Salmos

    1Salmo de Asaph. CIERTAMENTE bueno es Dios á Israel, á los limpios de corazón.

    2Mas yo, casi se deslizaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.

    3Porque tuve envidia de los insensatos, viendo la prosperidad de los impíos.

    4Porque no hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza está entera.

    5No están ellos en el trabajo humano; ni son azotados con los otros hombres.

    6Por tanto soberbia los corona: cúbrense de vestido de violencia.

    7Sus ojos están salidos de gruesos: logran con creces los antojos del corazón.

    8Soltáronse, y hablan con maldad de hacer violencia; hablan con altanería.

    9Ponen en el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra.

    10Por eso su pueblo vuelve aquí, y aguas de lleno les son exprimidas.

    11Y dicen: ¿Cómo sabe Dios? ¿y hay conocimiento en lo alto?

    12He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

    13Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia;

    14Pues he sido azotado todo el día, y empezaba mi castigo por las mañanas.

    15Si dijera yo, Discurriré de esa suerte; he aquí habría negado la nación de tus hijos:

    16Pensaré pues para saber esto: es á mis ojos duro trabajo,

    17Hasta que venido al santuario de Dios, entenderé la postrimería de ellos.

    18Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.

    19¡Cómo han sido asolados! ¡cuán en un punto! Acabáronse, fenecieron con turbaciones.

    20Como sueño del que despierta, así, Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.

    21Desazonóse á la verdad mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.

    22Mas yo era ignorante, y no entendía: era como una bestia acerca de ti.

    23Con todo, yo siempre estuve contigo: trabaste de mi mano derecha.

    24Hasme guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria.

    25¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

    26Mi carne y mi corazón desfallecen: mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

    27Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán: tú cortarás á todo aquel que fornicando, de ti se aparta.

    28Y en cuanto á mí, el acercarme á Dios es el bien: he puesto en el Señor Jehová mi esperanza, para contar todas tus obras.

    Bible Sundays · Reina-Valera 1909 · Dominio público